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  • Alejandro Hernández

Despido nulo de trabajador en situación de baja médica.


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El 17-4-2014, la empresa que gestiona un restaurante ubicado en un hotel, contrata al trabajador como ayudante de cocina con una jornada semanal de 20 horas y un contrato eventual de tres meses, posteriormente prorrogado 9 meses más y a jornada completa. El 3-10-2014, trabajador sufre un accidente laboral al resbalar en la cocina, lo que le dislocó el codo izquierdo. En la

misma fecha inicia un proceso de IT que se mantenía 6 meses después, en el momento de la vista celebrada ante juzgado de lo social.

Dos semanas después del accidente, el jefe de cocina se pone en contacto con el trabajador para interesarse por su estado de salud y preguntar acerca de la previsión de duración de la situación de IT, respondiendo el trabajador que su reincorporación no podía ser inmediata. El 26-11-2014, el trabajador recibe comunicación escrita de despido disciplinario basada en la falta de rendimiento del trabajador en el desempeño de sus tareas. El trabajador presenta demanda de despido ante el juzgado de los social solicitando se declare nulidad de su despido al considerar que el despido vulnera su derecho fundamental a la integridad física.

El juzgado considera que, según la jurisprudencia del TS, la enfermedad y las situaciones de IT no son un factor discriminatorio, por lo que en tal situación el despido no puede considerarse nulo si no improcedente. Por ello presenta cuestión prejudicial ante el TJUE planteándole si este despido es contrario al derecho de la UE y vulnera el derecho a protección en caso de despido injustificado, a unas condiciones de trabajo justas, al acceso a las prestaciones de seguridad social y a la protección a la salud.

El TJUE resuelve la cuestión prejudicial y establece que la situación de IT de duración incierta por causa de un accidente laboral puede calificarse de discapacidad si la lesión produce una limitación derivada, de dolencias físicas duraderas, que puede impedir la participación plena y efectiva de la persona de que se trate en la vida profesional en igualdad de condiciones con los demás trabajadores.

Tras el pronunciamiento el juzgado resuelve sobre la improcedencia​ o la nulidad del despido del trabajador estableciendo las siguientes consideraciones:

1. Examina si concurren los indicios señalados por la jurisprudencia comunitaria para considerar que la IT del trabajador tiene la consideración de discapacidad a efectos del derecho comunitario y concluye en el supuesto enjuiciado se trata de una limitación duradera, y en la fecha del despido de no se espera una la recuperación a corto plazo por lo que puede ser considerada discapacidad en el sentido de derecho comunitario.

2. Respecto de la existencia de discriminación por discapacidad, considera que la causa real del despido fue la percepción de la empresa de que la incapacidad temporal se tornaba en duradera, sin una perspectiva bien delimitada en cuanto a su finalización a corto plazo. Por ello, concluye que el despido debe calificarse de directamente discriminatorio por causa de discapacidad. El juzgado entiende que esta conclusión es contraria a la doctrina del TS y considera que la sentencia del TJUE obligará a modificarla, ya que los factores funcionalidad o de falta de rentabilidad que según la doctrina del TS impedían calificar como discriminatorios estos despidos ya no evitan la apreciación de la discriminación, como mínimo en las situaciones como la analizada en la que la IT deviene en una limitación duradera; y menos cuando ya existen instrumentos como el despido objetivo por ineptitud sobrevenida o por ausencias intermitentes y la posibilidad de instar revisiones médicas que validen o revisen la situación de incapacidad.

3.Además, el juzgado considera que a pesar de que el TJUE no se ha pronunciado al respecto el despido del trabajador también vulnera el derecho fundamental a recibir prestaciones sanitarias y económicas, en situación de IT por causa de un accidente de trabajo, que está proclamado por la carta de los derechos fundamentales de la UE.

Por consiguiente, concluye que el despido del trabajador accidentado, casi dos meses después del accidente, cuando seguía de baja médica y había informado que su reincorporación no sería a corto plazo, constituye una discriminación, directa, por razón de discapacidad; o, alternativamente, indirecta, dado que, a la postre y dada la larga duración de su incapacidad, su despido ha supuesto una "barrera" al impedir su recuperación y con ella, la participación plena y efectiva del interesado en la vida profesional en igualdad de condiciones con los demás trabajadores.

Por ello, se estima la demanda interpuesta y se declara la nulidad del despido condenando a la empresa a la readmisión del trabajador en sus anteriores condiciones de trabajo, viniendo la empresa obligada a los ajustes razonables en su puesto de trabajo o funciones que exija la limitación residual que pueda restarle al demandante. Asimismo, se condena al pago de los salarios de tramitación, sin perjuicio del descuento o compensación de las prestaciones por incapacidad temporal o desempleo y al abono de una indemnización resarcitoria reclamada, de 6.251euros por daños morales, y 2.841,56 euros por daños materiales.

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