• Alejandro Hernández

El TJUE afirma que las novaciones hipotecarias también pueden ser “abusivas"



El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha resuelto en su Sentencia de 9 de julio de 2020 (asunto C-452/18) la cuestión prejudicial planteada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Teruel, declarando que un acuerdo de novación de hipoteca por el que el prestatario renuncia a reclamar sus derechos frente a la entidad bancaria puede ser objeto de control de abusividad, si a aquél no se le informó debidamente de las consecuencias jurídicas y económicas de la renuncia.

El relato fáctico se remonta al 23 de diciembre de 2011, fecha en la que el Sr. X adquirió de un promotor una finca por un precio de 148.813,04 euros, subrogándose al mismo tiempo en la posición deudora que aquel promotor tenía en el préstamo hipotecario relativo a esa finca concedido por la entidad de crédito Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, convertida posteriormente en Ibercaja Banco. De este modo, el Sr. X aceptaba todos los pactos y condiciones relativos al referido préstamo hipotecario tal como habían quedado estipulados entre el deudor inicial y la entidad de crédito.

El contrato de préstamo hipotecario contenía una cláusula relativa al tipo de interés máximo y mínimo aplicable a dicho préstamo, quedando estipulado un tipo máximo ―o “techo”― del 9,75 % anual y un tipo mínimo ―o “suelo”― del 3,25 % anual.

El contrato de préstamo hipotecario fue modificado mediante un acuerdo de novación fechado el 4 de marzo de 2014, que afectó, en particular, al tipo pactado en la cláusula “suelo”, quedando este reducido al tipo nominal anual del 2,35 %. Asimismo, el contrato de novación contenía una cláusula redactada del siguiente modo: “Las partes ratifican la validez y vigor del préstamo, consideran adecuadas sus condiciones y, en consecuencia, renuncian expresa y mutuamente a ejercitar cualquier acción frente a la otra que traiga causa de su formalización y clausulado, así como por las liquidaciones y pagos realizados hasta la fecha, cuya corrección reconocen”. Además, el Sr. X indicó escribiendo de su puño y letra que era consciente y entendía que “el tipo de interés [del] préstamo nunca bajar[ía] del 2,35 % nominal anual”.

Así las cosas, el Sr. X presentó una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Teruel, solicitando que se declarase abusiva la cláusula “suelo” incluida en su préstamo hipotecario y se le devolviesen las cantidades indebidamente abonadas. Ante ello, Ibercaja Banco cuestionó que las cláusulas del contrato de novación del préstamo hipotecario deban estar “contaminadas” por la una eventual nulidad de una de las cláusulas incoporadas al contrato original.

Ante esta situación, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Teruel elevó una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea con el objeto de que se pronunciase, esencialmente, sobre dos cuestiones:

1.- Si los efectos de la nulidad radical de una “cláusula suelo” inserta en un préstamo hipotecario debe extenderse a cualquier acto jurídico posterior, como lo es el contrato de novación, debiendo éste considerarse igualmente inexistente y sin ningún efecto.

2.- Si el acuerdo de novación debe someterse al mismo “control de abusividad” al que están sujetos las condiciones generales de la contratación, afectándoles las mismas causas de nulidad que afectan a los documentos originales novados o transigidos.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, tras hacer un estudio de la normativa nacional y comunitaria vigente, se posiciona claramente a favor del consumidor afirmando que puede ser objeto de control de abusividad el acuerdo de novación por medio del cual el prestatario renuncia a las acciones que le hubieran correspondido frente a la entidad financiera, siempre que esta última no le hubiese informado adecuadamente de las consecuencias jurídicas de su renuncia.

Asimismo, debe también tenerse en cuenta que cuando en el contrato de préstamo hipotecario se fija una clausula “suelo” que limita el descenso del interés variable, debe situarse al consumidor en condiciones de comprender las consecuencias económicas que para él se derivan del mecanismo establecido por medio de la referida cláusula “suelo”, en particular mediante la puesta a disposición de información relativa a la evolución pasada del índice a partir del cual se calcula el tipo de interés.

Por otro lado, el Alto Tribunal europeo afirma que no vincula al consumidor la cláusula mediante la que el mismo consumidor renuncia, en lo referente a controversias futuras, a las acciones judiciales que pudieran corresponderle para invocar la abusividad de las cláusulas insertas en su préstamo hipotecario.

En definitiva, con esta sentencia el Tribunal de Justicia confirma la línea protectora del consumidor que viene adoptando en los últimos, corrigiendo nuevamente a nuestro Tribunal Supremo, al que parece costarle aceptar el camino marcado por la justicia europea en defensa del consumidor. De esta manera, desde Europa se le llama la atención a nuestros Juzgados y Tribunales nacionales la necesidad de que las entidades financieras informen debidamente y con claridad las consecuencias jurídicas y económicas que el prestatario asume no solo en el momento de formalizar un préstamo hipotecario, sino ahora también respecto de cualquier acuerdo de novación posteriormente celebrado.



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